Título original: A Bronx Tale. Año: 1993. Duración: 122 min. País: Estados Unidos. Director: Robert De Niro. Guión: Chazz Palminteri. Música: Butch Barbella. Fotografía: Reynaldo Villalobos. Reparto: Robert De Niro, Chazz Palminteri, Lillo Brancato, Joe Pesci, Francis Capra, Taral Hicks, Katherine Narducci. Productora: Savoy.
Con la película de Optimistas ya metida en el lector de cd's vi por el rabillo del ojo este título,
Una Historia del Bronx, y la luz se hizo, raudo fui a cogerla, la puse y a disfrutar de esta mezcolanza de cine negro, cine social y mafia. Se que hice promesas de ver algunas películas espero cumplirlas en breve, pero ya tuve una racha de cine social o moral y ahora tengo que desengrasarme, volveré a la carga, quizás tras este fin de semana en la selva segoviana.
Calogero vive en el Bronx, un barrio con una fuerte identidad, de vecinos tiene a unos mafiosos cuyo jefe, Sonny, se convierte en un ídolo para el joven italiano. Un tiroteo del que el pequeño es testigo convierte a "C" en el protegido de Sonny, relación que el padre del joven desaprueba enérgicamente. Esta película narra el desarollo de la vida del pequeño Calogero desde la infancia hasta la madurez.
Siempre hay que echar mano a los clásicos y esta cinta se ha convertido en uno de ellos por su pluralidad de historias, desde el racismo, hasta el amor y la dificultad de educar a un hijo en unos valores que para ti son sagrados. Básicamente la raiz de la historia son los coqueteos del joven con la mafia, aunque cobra muchísima fuerza la historia del racismo, elegir entre el amor o las amistades.
El papel de
Robert De Niro es más un papel chiquito que una soberbia actuación, está para unir historias, para descentralizar la atención del espectador y enfocarla en otra rama argumental. El guión tiene una fuerza arrolladora, a pesar de momentos algo pasteles, a mi modo de ver, en los que abunda una moralidad que se me hace empalagosa.
Destaca una música muy unida al guión, al barrio, a la época y saberla mimetizar con las imágenes y que animen a seguir escuchando, viendo, disfrutando es loable. Un par de escenas de esta película son míticas, la historia de la prueba de la puerta y cuando entran los moteros en el bar de los italianos, estas escenas con esa música de fondo te hacen gritar: ¡qué grande es el cine!
Soy poco partidario de la voz en off, un recurso barato de lo que no se sabe contar con imágenes, pero en este caso es casi necesaria, un nexo entre los sentimientos del niño y la realidad del barrio. Esa voz en off nos introduce en la historia, nos engaña y atrapa hasta que ya formamos parte de ella.
Ni que decir tiene que es un título imprescindible en toda colección, en toda estanteria y casi obligatoria para ver, con un argumento directísimo, unos personajes simpáticos y .... y .... Buenísima.