Dirección: Zhang Yimou. Países: China y Hong Kong. Año: 2004. Duración: 119 min. Género: Drama, acción, romance. Interpretación: Takeshi Kaneshiro (Jin), Andy Lau Tak Wah (Leo), Zhang Ziyi (Mei), Song Dandan (Yee). Guión: Li Feng, Zhang Yimou y Wang Bin. Producción: Bill Kong y Zhang Yimou. Música: Shigeru Umebayashi. Fotografía: Zhao Xiaoding. Montaje: Cheng Long. Diseño de producción: Huo Tingxiao. Dirección artística: Han Zhong. Vestuario: Emi Wada.
Una tarde de Domingo otoñal, víspera del Lunes fastidioso, tenía yo ganas de alguna oriental de artes marciales y ésta, tan elogiada por los medios y por la crítica, era la cinta perfecta, a priori prometía dejar un buen sabor de boca que se ha tornado amargo a mitad de metraje y rancio al final, quedando en el recuerdo una sensación empalagosa, molesta.
La dinastía Tang, China siglo IX, está en declive, el gobierno pleno de corruptelas esta acosado por múltiples grupos rebeldes que luchan contra él. La Casa de las dagas voladoras es el más peligroso de los clanes opuestos al gobierno. La guerra está en marcha y el gobierno presiona a sus soldados para que capturen al nuevo lider del peligroso clan, tienen diez días para ello, pero el clan también tiene su estrategia preparada, ¿quien saldrá victorioso?
Con una sinopsis tan sugerente nos esperamos una
película sangrienta, nos preparamos para ello para encontrarnos con un melodrama romántico apasionante. Estoy siendo contradictorio, resulta empalagosa por el empacho visual, casi forzado, perseguido con exageración, y, también, por el apabullante romanticismo entre los personajes, la guapa Mei nos tendra en vilo con sus desmanes amorosos. A pesar del empacho la
película es excelente, pero este que escribe esperaba otra cosa, me ha pillado por sorpresa.

Pasados unos minutos todavía nos cuesta apartar de la retina las imagenes tan coloridas que hemos visto, el rostro de
Zhang Ziyi (Mei) será dificil de olvidar. Los actores Takeshi Kaneshiro y Andy Lau Tak Wah que encarnan a los dos jóvenes soldados sobre los que fluye la trama nos brindan unas magníficas actuaciones, en especial el primero pués parece enterarse de las cosas al tiempo que el espectador. Las coreografías en las escenas de acción están realmente logradas, perfectas.

Realizadas las alabanzas he de compartir mi frustación con vosotros, tanto se han cebado en la fotografía y el dramatismo que se han olvidado por completo de mostrarnos la China medieval, base histórica de la trama, exceptuando el vestuario. La sensación de majestuosidad se disuelve con el correr del metraje fusionándose en una marejadilla amorosa excesivamente saturadora. Cuando la historia toma forma se abren algunas posibilidades en el argumento y creo que han elegido la equivocada, pasando de un todo a una parte.
A pesar de este puntual cabreo debo reconocer que he visto una buena película aunque ésta puede incordiar a ciertos sectores del público, demasiado vistosa, en exceso romántica.